A pesar de que la tendencia decreciente del turismo rural afectó fuertemente a esta comunidad autónoma durante el mes de julio, en el que apenas se registraron ocupaciones de entre el 35 y60% en las casas rurales más destacadas de la región, los principales propietarios y funcionarios del sector son positivistas y creen que para agosto estos índices podrían elevarse hasta el 80%, según sus predicciones.

Interior casa rural de Girona
De hecho, según datos de la oficina técnica de la Asociación Turismo Rural Girona, la idea de los dueños es la de presentar algunos nuevos ofrecimientos a los turistas, que ayuden a, como mínimo, elevar las ocupaciones por encima de la mitad de sus capacidades, para intentar salvar de algún modo lo que sin dudas ha sido uno de los peores años históricos para el turismo rural en España, y en toda Europa.
Incluso, haciendo una valoración dentro de las distintas categorías de casas rurales que pueden encontrarse, como por ejemplo las de costa, de interior o de montaña, se prevé que sean las dos primeras modalidades las más favorecidas por la llegada de un nuevo mes.
Este caso ya se había manifestado, no obstante y aunque en menor medida, en junio, cuando zonas como la Selva o el Alt y el Baix Empordà consiguieron una ocupación cercana al 60%, mientras que en las de interior fue del 50% y en la Cerdanya y el Ripollès rondó el 35%.